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La fascia plantar es un tejido aponeurótico muy resistente que se localiza en la planta del pie y que es especialmente vulnerable en aquellas personas con pies cavos, pies planos, alteración de la mecánica de la marcha o con sobrepeso.

La ecografía de la fascia del pie izquierdo muestra patología, tanto por el grosor del tejido, como por la estructura del mismo. La imagen del pie derecho muestra una fascia sana, con una estructura homogénea y grosor normal.

Comúnmente la patología de esta estructura recibe el nombre de Fascitis plantar, aunque raramente, cuando el paciente viene a consulta se encuentra en ese estadio evolutivo de la patología. La evolución de la fascitis plantar, si no se recupera , es la fasciosis, en la cual, las fibras de colágeno de la fascia empiezan un proceso de degeneración, provocándose alteraciones en la estructura, lo que impide la recuperación. El tratamiento de esta patología pasa por acudir al podólogo para hacer un estudio de la marcha y en caso de ser necesario, la prescripción de unas plantillas ortopédicas que mejoren el apoyo del pie. En cualquier caso, tanto si el paciente necesita plantillas, como si se considera que no es necesario, la fisioterapia será imprescindible para la recuperación de esta lesión. Los síntomas que describen los pacientes afectados por una patología inflamatoria y/o degenerativa de la fascia plantar son:
  • Dolor en la zona central del talón, especialmente al levantarse de la cama, o después de haber permanecido sentados o parados durante un cierto tiempo.
  • Hipersensibilidad e hinchazón en la zona afectada
  • Enrojecimiento y calor
  • Tensión en la planta del pie
Hasta no hace tanto, el “sufridor” de esta patología podía pasar meses y años con ella sin encontrar una solución definitiva a su problema. Desde hace unos años, el tratamiento de la fasciosis plantar, ha pasado a ser algo mucho mas fácil de recuperar gracias a la Técnica EPI ® (Electrólisis Percutánea Intratisular). Si  bien esta técnica es invasiva y la fisioterapia cuenta con otras técnicas menos agresivas, ésta en cuestión ha demostrado ser, en un porcentaje muy alto de casos, la solución definitiva para esta patología. Esta técnica consiste en la aplicación de una corriente galvánica a través de una aguja en el punto exacto de la lesión, para lo cual utilizamos un equipo de EPI ® y un ecógrafo, el cual es imprescindible para la localización del tejido dañado y que los efectos sean óptimos. La corriente aplicada será la responsable de  conseguir una serie de modificaciones moleculares y celulares que optimicen  los mecanismos de regeneración del tejido lesionado. Entre esos efectos podemos destacar el incremento de células encargadas de la limpieza del tejido (fagocitosis) y de células regeneradoras, así como la  modificación del pH y de la presión de oxigeno del tejido lesionado, favoreciendo los mecanismos anabólicos o regenerativos de las células.

¿Hay solución para la fascitis?… claro que sí.

Aplicación de EPI

Aplicación de Técnica EPI en tendinitis rotuliana